La Antártida registró hoy un nuevo récord de temperatura al superar por primera vez desde su medición los 20 grados centígrados.

En ese sentido, el termómetro se clavó en los 20,75, la más alta de toda su historia, según informó el científico brasileño Carlos Schaefer a la Agence France-Presse (AFP).

La nueva marca se produjo a solo una semana de que la Base Antártica Esperanza anunciara el entonces récord histórico de 18,3°, que permitió superar los 17,5 grados registrados el 24 de marzo de 2015.

La temperatura se comenzó a medir en forma regular en la base de la Antártida en 1961.

Este nuevo récord de temperatura se produce en momentos en que distintos estudios académicos reflejan el impacto del cambio climático en la Antártida.

La semana pasada, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) destacó que verificar los altos registros de temperatura en la Antártida 'ayudan a construir un escenario del tiempo y el clima en una de las últimas fronteras de la Tierra'.

La Base Antártica Esperanza registró ayer 20,75 grados. Una semana atrás hubo récord hasta ese momento desde 1961, con 18,3 grados, y superó el de 17,5 del 24 en marzo de 2015, informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en su cuenta oficial de Twitter.

En la Base Marambio también se verificó, de este modo, la temperatura más alta para febrero desde 1971, cuando se comenzó a medir, con 14.1 grados centígrados, que superó los 13,8 grados del 24 de febrero de 2013.

La OMM recordó que 'durante los últimos 50 años, la península Antártica (el extremo noroeste cerca de Sudamérica) es una de las regiones del planeta que se está calentando más rápido, con un aumento de casi 3 grados centígrados provocando que la cantidad de hielo derretido se multiplicara por seis entre 1979 y 2017'.

El pasado 30 de enero también se dio a conocer que, por primera vez, se registró la presencia de agua tibia en un punto vital debajo del glaciar Thwaites en la Antártida, particularmente sensible a los cambios climáticos y oceánicos.

Las aguas registraron más de dos grados por encima del punto de congelación debajo del glaciar Thwaites, del tamaño de Gran Bretaña, y que forma parte de la capa de hielo antártica occidental. El descubrimiento, según la agencia DPA, se realizó en la zona terrestre del glaciar, el sitio donde el hielo hace la transición entre descansar completamente sobre el lecho de roca y flotar en el océano.

'Las aguas cálidas en esta parte del mundo deberían servirnos como una advertencia sobre los posibles cambios terribles en el planeta provocados por el cambio climático', explicó David Holland, director del Laboratorio de Dinámica de Fluidos Ambientales de la New York University.

'Si estas aguas están causando el derretimiento de los glaciares en la Antártida, los cambios en el nivel del mar se sentirán en las partes más habitadas del mundo', advirtió.

La supuesta desaparición del glaciar Thwaites puede tener un impacto significativo a nivel mundial porque drenaría una masa aproximadamente del tamaño de Gran Bretaña y estimaron que puede presentar el 4% del aumento global del nivel del mar.

Puesto en mediciones concretas, algunos científicos creen este colapso puede elevar el nivel del mar en casi un metro.

Para Holland, puede estar experimentándose 'un retroceso imparable con enormes implicancias para el aumento global del nivel de los mares'.

La Organización Meteorológica Mundial, por último, alertó que durante el pasado medio siglo cerca del 87% de los glaciares de la costa oeste de la península Antártica retrocedieron, 'la mayoría mediante un proceso acelerado en los últimos 12 años'.

A modo de ejemplo, destacó que las imágenes satelitales demuestran que las dos grietas del glaciar Isla Pine, vistas por primera vez a principios de 2019, crecieron rápidamente en los últimos días hasta alcanzar aproximadamente una extensión de 20 km de longitud.

Este glaciar está considerado como una de las principales arterias de hielo de la Antártida Occidental.

Fuente: MendozaPost >> lea el artículo original