De estas dos declaraciones se pueden destacar dos cosas.
La primera es que la autoridad monetaria tomó la decisión de bajar las tasas en un contexto en el cual el dólar y las tarifas de servicios siguen planchados, funcionando como un ancla nominal de la economía.
Más allá de la proclamada independencia del BCRA, es clave la coordinación entre el organismo y el Palacio de Hacienda, más en un contexto sumamente complejo como el actual.
Quizás, en vez de aprovechar para reducir las tasas de interés, el Gobierno podría haber apostado por liberar parcialmente los precios de las tarifas, con el fin de evitar que estas se sigan atrasando, y para mostrar señales a favor de la consistencia fiscal, de cara a la negociación por la reestructuración de deuda con los acreedores, tras el reciente mal trago del Bono Dual.

El caso del dólar es un poco distinto.
Si bien la moneda sigue planchada, la entidad que conduce Miguel Ángel Pesce vino convalidando en las últimas semanas diversas microdevaluaciones diarias del tipo de cambio, proceso que en la jerga económica se conoce como 'crawling peg'.
Es necesario que el precio del dólar mantenga la tendencia alcista, con el fin de evitar un fuerte aumento de la brecha cambiaria, que podría tener un fuerte impacto sobre el superávit comercial y el nivel general de precios, generando efectos adversos sobre la economía.
Además, evitar la apreciación cambiaria es necesario para contener el déficit de la Balanza de Pagos, aunque tras las fuertes depreciaciones de los últimos años, el Gobierno tiene cierto margen.

El otro punto que se puede destacar es aquel en el cual el organismo señaló que apunta a un manejo de tasas que potencie el ahorro y el financiamiento en pesos.
Con respecto al ahorro, hoy en día, la mayoría de los instrumentos en moneda local están ofreciendo retornos negativos en términos reales.
Y, tras el reperfilamiento de los Bonos Duales (AF20), algunos consideran que la curva en pesos se ha roto.
Algo de esto se pudo ver en la licitación del miércoles de Lebad, donde el oficialismo captó apenas $6.400 millones de los $10.000 millones que salió a captar, donde trascendió que no hubo participación de privados.
Y, por el momento, las altas tasas de los préstamos no fomentan la toma de créditos.

En la actualidad hay pocas alternativas de inversión que puedan considerarse rentables (o seguras), más allá de algunas opciones puntuales por operaciones de 'trading', dado que el mercado se encuentra a la expectativa de la renegociación con acreedores privados y con el FMI, más aún tras los sucesos en la provincia de Buenos Aires y con la deuda en pesos.
Los analistas estiman que se tardará más de lo esperado por el Gobierno en llegar a un acuerdo.
Lo cierto es que las tasas de las cauciones, los plazos fijos y otros instrumentos en pesos que suelen aprovechar los inversores hoy en día están ofreciendo desincentivos a invertir en estos títulos.
Si bien el Banco Central tuvo argumentos nominales para bajar la tasa, la pregunta, quizás, es si este habrá sido el momento adecuado para hacerlo.

Fuente: Ambito >> lea el artículo original