En el día de hoy, la Royal Astronomical Society anunció a través de su web que un equipo internacional de astrónomos, dirigido por la profesora Jane Greaves de la Universidad de Cardiff, había descubrimiento la presencia de una molécula rara —la fosfina— en las nubes de Venus, un gas que en la Tierra solo se produce a nivel industrial o por microbios que prosperan en entornos libres de oxígeno.

En nuestro planeta la fosfina, como dijimos, está asociada con la vida; específicamente con microbios que viven en las entrañas de animales como los pingüinos o bien en ambientes pobres en oxígeno como los pantanos. Que se puede hacer industrialmente no caben dudas, pero no hay fábricas en Venus; y ciertamente no hay pingüinos. Entonces, ¿por qué está este gas allí, a 50 km de la superficie del planeta?

Esto es lo que tratan de responder ahora los científicos. Según lo publicado en la revista Nature Astronomy, se llevaron a cabo investigaciones para tratar de demostrar que esta molécula podría tener un origen no biológico; pero por el momento no hay explicación que no incluya la presencia de vida, al menos no en las cantidades que se han detectado.

Y la sorpresa está, justamente, en que Venus no está en la parte superior de la lista cuando se piensa en la vida en otras partes de nuestro Sistema Solar. Comparado con la Tierra, es un infierno; con el 96% de la atmósfera compuesta por dióxido de carbono y temperaturas que son como las de un horno de pizza: más de 400°C.

Por otro lado, aunque se estudiaron varias combinaciones de diferentes compuestos que se espera estén en Venus )examinando incluso si volcanes, relámpagos o meteoritos podrían desempeñar un papel en la producción de fosfina), todas las reacciones químicas  estudiadas son 10.000 veces demasiado débiles para producir la cantidad de fosfina que se observó.

Sin embargo, Greaves y su equipo, que utilizaron por primera vez el telescopio James Clerk Maxwell en Hawái para detectar la fosfina y continuaron sus observaciones con 45 telescopios del Atacama Large Millimeter / submillimeter Array (ALMA) en Chile, se mostraron cautelosos ante estos primeros hallazgos y reconocen que confirmar la presencia de vida requiere mucho más trabajo.

'Aunque las nubes altas de Venus tienen temperaturas agradables de hasta 30°C, son increíblemente ácidas, alrededor del 90% de ácido sulfúrico, lo que plantea problemas importantes para que los microbios sobrevivan allí', explican desde la Royal Astronomical Society.

'El equipo ahora espera ansiosamente más tiempo del telescopio, por ejemplo, para establecer si la fosfina se encuentra en una parte relativamente templada de las nubes y para buscar otros gases asociados con la vida. Las nuevas misiones espaciales también podrían viajar a nuestro planeta vecino y tomar muestras de las nubes in situ para buscar más señales de vida'.

Fuente: FiloNews >> lea el artículo original