La radicación solar está presente por largas horas del día. Tomar el sol se ha considerado un hábito saludable, pero un exceso de la luz solar en determinados tipos de piel puede provocar ciertos problemas. La constante exposición al sol con índices de radiación muy elevados puede causar conflictos de salud a la larga.

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y funciona como una barrera protectora frente al medio externo. Sin embargo, a pesar de estar en exposición, no siempre se le da un cuidado adecuado. Existen algunos daños como el enrrojecimiento, calor, dolor e inflamación, equivalentes a quemaduras solares.

La quemadura solar se presenta cuando los rayos ultravioletas exceden la cantidad que puede ser bloqueda por el nivel de melanina, células que protegen la piel.

“La piel tiene memoria, los efectos del sol son acumulativos, aproximadamente el 80% del daño solar se produce dentro de los primeros 20 años de vida. Toda aquella radiación que absorbemos en la niñez y adolescencia se acumula y tiene consecuencias a futuro” comenta el dermatólogo Howard Romo.

Asimismo, estos daños a la larga son perjudiciales porque tienden a tornarse en enfermedades graves. “A largo plazo, el daño que ocasiona el sol se da por la caída de rayos intensos sobre la piel y al momento de regenerarse, aparece con daños a nivel de los genes y es a partir de ahí que se generan tumores”, afirma la dermatóloga Mercedes Solís.

El daño que ocasione la radiación solar siempre estará relacionado con el índice de radiación ultravioleta. “La exposición al sol es peligrosa de acuerdo al índice de radiación ultravioleta, la piel realmente puede tolerar hasta un índice de 11. Sin embargo, en Ecuador, a veces llega a 18 o 20”.” agrega el dermatólogo Romo.

Escala del índice UV

Los efectos beneficiosos de la radiación UV incluyen la producción de vitamina D; esta ayuda al cuerpo a absorber el calcio y el fósforo de los alimentos y contribuye a la formación de los huesos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda de 5 a 15 minutos de exposición al sol, 2 o 3 veces por semana.

De acuerdo a la dermatóloga Mercedes Solís es importante recibir luz solar, sobre todo para la salud emocional, pero se debe considerar ciertos aspectos, ya que no es adecuado exponerse al sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde.

Consejos para protegerse de la luz solar:

  • Permanecer bajo la sombra, especialmente durante el mediodía.
  • Utilizar ropa que cubra los brazos y las piernas.
  • Usar un sombrero para cubrirse la cara, la cabeza, las orejas y el cuello.
  • Usar gafas de sol.
  • Usar protector solar con factor de protección solar (SPF) 15 o más alto que proteja tanto de los rayos UVA como de los UVB.
  • Tomar el sol antes de las 1000 y después de las 16:00. (I)

Fuente: El Universo >> lea el artículo original