Ya hay selvas donde los animales más grandes han desaparecido por culpa de la caza. Practicada por los humanos desde su origen para subsistir, la expansión humana ha ido arrinconando a las demás especies. Ahora, un estudio muestra que los cazadores están llegando hasta los últimos refugios: La mitad de las selvas y sabanas tropicales ya han perdido buena parte de sus poblaciones de mamíferos, en especial los más grandes. Cada vez será más habitual oír hablar del concepto y la palabra defaunación.

La tala, el avance de la agricultura, la expansión urbana y de infraestructuras han reducido la extensión de las selvas, las ha cuarteado y aislado. Gracias a las nuevas tecnologías satelitales y las modernas técnicas de teledetección, casi se pueden contar los árboles que quedan. Pero con los animales la cosa se complica. Hay que estar sobre el terreno para contarlos y hacerlo de forma periódica. Y hay muchas selvas que controlar. Determinar el impacto de los cazadores sobre la vida es aún más complicado. En las regiones tropicales, la caza aún es una necesidad, está escasamente regulada, mal controlada y la demanda no deja de alimentar al furtivismo.

Los mamíferos más cazados son los grandes herbívoros y grandes carnívoros

Fuente: El País >> lea el artículo original