• En China rige el llamado ‘Gran Cortafuegos’, un símil a la Gran Muralla y por el que el gobierno comunista censura y bloquea medios de comunicación, buscadores y redes sociales que no se someten a la monitorización y filtro oficiales.
  • Aunque este gran mecanismo censor tiene fallos: las notificaciones de algunas apps siguen funcionando y WhatsApp a veces da destellos de vida. 
  • Además, la censura solo se aplica en la China Continental, no en regiones como Macao o Hong Kong, y también hay algunos hoteles para occidentales donde hay acceso libre a la Red.
  • En cualquier caso, la mejor manera de asegurarnos que vamos a disfrutar de un Internet libre es usando una VPN, preferiblemente de pago.

China cada vez es un destino turístico más solicitado por los españoles, ya sea por placer (con el fin de conocer la milenaria cultura del Gigante Asiático o admirar el extraordinario ‘skyline’ de ciudades como Shanghai) o por negocios (con la sede de compañías como Alibaba o Huawei en aquellos lares).

Y conforme se democratizan los viajes a China, los turistas se van dando cuenta que emprender esta ruta no es tan sencillo como pudiera parecer.
Por lo pronto, para entrar en el país es necesario contar con visado, el cual tarda entre cuatro y diez días, en función de lo que estemos dispuestos a pagar por él.

Pero hay más: una vez dentro de China, no podremos acceder a Internet como estamos acostumbrados a hacer.
Allí rige el llamado ‘Gran Cortafuegos’, un símil a la Gran Muralla y por el que el gobierno comunista decide censurar determinados medios de comunicación occidentales a su discreción, así como bloquea cualquier red social que no acepte compartir las conversaciones de sus usuarios con las autoridades del régimen.

Para que se hagan una idea, en mis últimas visitas a China fui incapaz (respetando plenamente la Ley) de acceder a medios como El País o el propio Business Insider que estás leyendo ahora, además de ser imposible comunicarme con mi familia y amigos mediante WhatsApp, Facebook, Instagram o Twitter.

Puede parecer que no es para tanto, pero créanme que estar una semana o más sin poder consultar ni tan siquiera la bandeja de correo electrónico (Gmail está bloqueado también) es una experiencia cercana a la depresión. Paradójicamente, tal es la dependencia que tenemos (o que tiene un servidor) de la libertad tecnológica que gozamos en Occidente.

A estas alturas seguramente se estén preguntando si existe alguna fórmula para evitar la censura china.
No en vano, hecha la Ley, hecha la trampa, ¿verdad? Aquí van esos trucos.

Dónde y cuándo hay censura

Lo primero es dejar claro cómo funciona la censura y hasta qué punto es fiable.
Por lo pronto, existen algunas ubicaciones como ciertos hoteles específicos para occidentales y partes concretas de los aeropuertos donde el acceso a Internet es completamente libre.

Igualmente, la censura únicamente afecta a la China continental, con lo que si nuestro destino es alguna de las dos regiones especiales del país (Hong Kong y Macao) no tendremos mayor problema en disfrutar de la libertad digital.

En el resto del país, la censura funciona en todo momento, indistintamente de que tratemos de conectarnos tirando de datos móviles o de redes WiFi públicas o privadas. 

Eso sí, el sistema tiene algunos fallos o carencias en su precisión: las notificaciones de Twitter entran con total normalidad durante los primeros días en China, si bien la aplicación no funcionará a la hora de tratar de abrir la red social.
En la misma línea, WhatsApp tiene pequeños momentos de gloria en los que consigue tanto recibir como enviar mensajes, eso sí, solo de texto.
Son conexiones en este caso que duran apenas unos minutos, pero que pueden ayudarnos a no sentirnos tan solos en la inmensidad asiática.

Cuáles son las alternativas ‘legales’

Que el gobierno chino prohíba muchas de las plataformas sociales, buscadores y medios de comunicación occidentales no implica que sus ciudadanos no estén comunicados a través de aplicaciones que sí han aceptado ser vigiladas y censuradas por las autoridades del régimen comunista.

Así pues, si queremos comunicarnos con nuestros familiares y amigos en España quizás sea una buena idea descargarnos la app WeChat, muy popular en China.
A la hora de buscar en Internet, recuerda que Bing (la alternativa de Microsoft a Google) está disponible en el país. 

Y sobre los medios de comunicación, simplemente trata de acceder a otros portales conocidos que sí estén disponibles en esas latitudes (en el caso de España, grandes medios como El Mundo, ABC o La Razón son accesibles sin mayor problema).

Recupera la libertad con una VPN

Pero quizás seas de los que no acepta chantajes ni cortapisas a su libertad.
O simplemente no te imaginas pasar una semana sin poder publicar una imagen de tu fabuloso viaje en Instagram.
Pues bien, tenemos buenas noticias para ti: existe una forma de recuperar el acceso ilimitado a Internet.

Necesitaremos para ello una red virtual privada (VPN, por sus siglas en inglés). Se trata de un tipo de conexión encriptada, totalmente segura y que no puede ser rastreable por ningún gobierno.
Lo que hacen estos sistemas es, una vez nos unimos a cualquier red WiFi o datos móviles, cifrar la conexión y redirigirla hacia servidores ubicados en otros países del mundo.
Naciones en las que, obviamente, no existe censura alguna.

De esta forma, siempre que nos conectemos mediante una VPN, nuestro smartphone o PC parecerá que está ubicado en Canadá, Europa, EEUU o Singapur, evitando que las autoridades comunistas puedan hacer nada por controlar nuestra actividad.
Además, como efecto secundario de estas VPN, podremos acceder al contenido en streaming (Netflix, HBO, Amazon Prime, etc.) disponible en todo el mundo.

En cualquier tienda de aplicaciones encontrarás VPN gratuitas y de pago. La recomendación es clara: usa alternativas de pago siempre que puedas.
La primera vez que fui a China opté por no pagar y fue el mayor error imaginable: todos los servidores dieron error y fui incapaz de saltarme la censura.

La razón es muy lógica: el gobierno chino sabe de sobra que existen las VPN y persigue su funcionamiento con bastante asiduidad.
De hecho, más vale que lleves descargadas todas las aplicaciones de tu VPN desde casa porque allí todas sus webs están bloqueadas.
Y mientras los usuarios de pago gozan de nuevos servidores repuestos con cierta celeridad, los usuarios gratuitos simplemente verán cómo su fabulosa VPN no sirve para nada.

Además, hemos de tener en cuenta otro factor adicional: es conveniente conectarnos a servidores ofuscados, que dificultan la censura en China, en lugar de servidores normales (más rápidos pero que pueden ser más fácilmente bloqueados por el régimen).
Y en la mayoría de apps gratuitas estos puntos ofuscados simplemente no están disponibles.

Las dos mejores VPN que he probado en China

  • NordVPN: La más fiable, cuenta con numerosos servidores ofuscados en distintas regiones y su velocidad de conexión no está nada mal.
    Sus aplicaciones tanto para móvil como para PC son sencillas y fáciles de utilizar, aunque a veces tienen tendencia a tener vida propia: se conectan y desconectan a su antojo, indistintamente de que presiones el botón correspondiente o desactives la conexión automática.
  • ExpressVPN: Es la más conocida, muy sencilla y natural de utilizar, pero tarda más en encontrar un servidor disponible para saltarnos la censura china y tenía mayor tendencia a mostrar conexiones exitosas cuando la VPN en realidad no funcionaba en absoluto.

En ambos casos el funcionamiento es el mismo: descargamos (en España) las aplicaciones correspondientes para todos los dispositivos que llevemos con nosotros y nos suscribimos a sus planes de pago.
En la mayoría de los casos ofrecerán un período de prueba de 30 días gratuito, con lo que puedes aprovechar este detalle para no pagar nada por este servicio.

Luego, una vez en territorio chino, conéctate a cualquier red WiFi y comprueba que puedes acceder a Internet (censurado, claro está).
Acto seguido, abre la app de tu VPN y pulsa sobre el botón de ‘Conectar’.
Asegúrate de optar por servidores ofuscados si tienes esa posibilidad.

Y listo: los miles de millones invertidos en los mecanismos de censura china en Internet superados por una aplicación de apenas decenas de euros al mes.
Ironías de la vida, ¿a qué sí?

Fuente: Bussines Insider >> lea el artículo original