“Deltan, mi amigo!” escribió Carol, uno de los fiscales de la polémica investigación anticorrupción Lava Jato al jefe de la operación Deltan Dallagnol, que en 2016 acusó al ex presidente brasileño Luis Ignacio Lula da Silva de ser “el cabeza de una organización delincuente”. En plena campaña electoral, los fiscales de la mega investigación que habían logrado su objetivo de encarcelar a Lula, se sentían inquietos. ”Ando muy preocupado por una posible vuelta del PT (Partido de los Trabajadores) pero he rezado mucho para que Dios ilumine a nuestra población y que un milagro nos salve”, añadió la fiscal. Dallagnol, el máximo responsable de la fiscalía en el caso judicial que allanó el camino al poder del líder de la ultra derecha Jair Bolsonaro, responde. “¡Bravo , Carol!”.

Es una de miles de conversaciones filtradas y obtenidas por el medio de investigación estadounidense The Intercept . Esos contenidos dejan escaso lugar a dudas de que la operación judicial encabezada por el entonces juez Sergio Moro -ahora ministro de justicia del gobierno de Bolsonaro-, tenía objetivos políticos. El medio estadounidense no solo destapa que los fiscales hablaban abiertamente de la necesidad de impedir la vuelta al poder del PT, sino también da pruebas de una conspiración entre el juez Moro y sus fiscales. “Moro pasó consejos estratégicos a sus fiscales”, afirman los periodistas de The Intercept que aseguran que la información publicada ayer es solo el inicio de una “explosiva investigación periodística” sobre la politización de los fiscales y jueces.

“En uno de los archivos de materiales filtrados mas grades de los últimos años de conversaciones, audios y videos (...) se comprueba una enorme cantidad de irregularidades”, tuiteó en la madrugada del lunes el fundador de The Intercept Glenn Greenwald”. Moro ha sido criticado repetidamente por los abogados de Lula de haber violado el principio de separación entre el fiscal y juez en la que es la base de la justicia brasileña. En una de las conversaciones por correo electrónico entre el juez y Dallagnol, el juez , ahora ministro de Justicia, pregunta: “¿Qué te parecen estas afirmaciones locas del PT ¿Las desmentimos?”, usando la primera persona plural como si el juez y el fiscal fueran integrantes del mismo equipo.

Asimismo, se denuncia en la investigación de The Intercept, el uso de material periodístico para justificar las acusaciones contra Lula por parte del mismo fiscal Dallagnol que ha utilizado el dinero recaudado en multas y embargos durante la investigación para crear una fundación con posibles fines políticos. Según explicó Moro en declaraciones hace dos semanas a la cadena BBC el informe de Dallagnol sobre el papel de Lula como “máximo comandante” de la red de corrupción, fue clave para la decisión del juez de sentenciar al ex presidente a nueve años de cárcel luego (elevado después a 12 años). Esta sentencia se realizó pese a la ausencia de pruebas de que Lula era propietario de un apartamento en la playa de San Pablo que había sido renovado por unas de las constructoras creadas en el escándalo de sobornos.

Diversos fiscales de investigación del Lava Jato se mostraron perplejos ante la discusión dentro del Tribunal Supremo del derecho de Lula de ser entrevistado por el diario brasileño Folha de Sao paulo durante la campaña electoral en el otoño de 2018. Una fiscal , se muestra preocupada de que “pueden elegir a Haddad” en referencia a Fernando Hadad el candidato del PT en las elecciones. Otra fiscal escribe “¡Mafiosos!” para referirse al Tribunal Supremo y al PT. Finalmente se confirmó la prohibición de la entrevista a Lula que lideraba los sondeos incluso siendo preso antes de verse forzado al retirarse de la campaña electoral debido a su sentencia. “Todo prisionero ladrón violador narcotraficante podía hablar con la prensa menos Lula”, dijo el periodista de investigación Mario Magalhaes , en una entrevista concedida al portal español La Vanguardia. Lula fue entrevistado el mes pasado por Folha de San Paulo.

La información obtenida por The Intercept resulta muy comprometedora para Moro y Dallagnol, las dos cabezas más visibles de la mega operación judicial que ha utilizado métodos controvertidos para comprar testimonio a los acusados y reducir penas para los testigos colaboradores. Queda bastante claro a partir del material filtrado que los fiscales no contaban con información que vinculaba a Lula con el escándalo de Petrobrás. Por eso se utilizó de forma irregular un artículo publicado en el diario O Globo sobre el apartamento triplex en la ciudad playera de Guaruja del que Lula supuestamente era propietario.

Dallagnol - feligrés de uno de las numerosas iglesias evangélicas brasileñas que han incorporado la demonización del PT a sus convicciones religiosas- reconoce en privado que carece de pruebas de que el triplex estaba relacionado con la trama de Petrobrás y por tanto competencia de la investigación Lava Jato. El llamado fiscal evangélico reconoce también en otra conversación que no tiene pruebas de que Lula es el propietario del inmueble , lo que ha sido la principal argumento de la defensa de Lula.

Fuente: La Vanguardia, El País

10 Junio 2019

Fuente: Hoy Día >> lea el artículo original