Este anuncio va en línea con lo comunicado por MSCI, de la banca Morgan Stanley, que el pasado 3 de septiembre indicó que, si bien la Argentina mantendría por el momento la categoría de economía emergente, los controles de capitales llevaron a que el país esté bajo análisis y que eventualmente pueda perder el status alcanzado en mayo.
También con la rebaja de la calificación de deuda de los bonos soberanos anunciadas por las calificadoras de riesgo Moody’s, Standard & Poors (S&P) y Fitch Ratings.
El conjunto de las medidas adoptadas con respecto a la Argentina ponen en manifiesto que, si bien las instituciones internacionales están mostrando cierta cautela, no están nada contentos con el desempeño del país.

Todas estas medidas surgieron luego de los anuncios del Ministerio de Hacienda y del Banco Central, con el fin de descomprimir los compromisos financieros en el muy corto plazo y alcanzar una mayor estabilidad cambiaria.
La cartera de Hacienda resolvió unilateralmente “reperfilar” los vencimientos de deuda, lo que implicó un desdoblamiento en los pagos de capital en tres.
Se pagaría un 15% al vencimiento, un 25% a los tres meses y el 60% restante, a los seis.
Por su parte, la autoridad monetaria impuso restricciones para la compra de dólares para las personas humanas hasta u$s10.000, con el fin de frenar la “especulación financiera”, de acuerdo con lo manifestado por el presidente de la institución, Guido Sandleris.
En esta línea, prohibió que las empresas pudieran adquirir moneda extranjera para tenencia.

Por el momento no hay señales de que estas medidas puedan ser revertidas, de modo que lo más probable es que la Argentina finalmente sea excluida del índice de bonos durante por lo menos un año.
Pero para tener mayor información sobre cuándo sería el potencial regreso, habrá que esperar hasta el próximo mandato, luego del 10 de diciembre, para poder ver efectivamente cuál será el rumbo económico que seguirá el país durante los próximos cuatro años.

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