Durante varios años, un grupo de ex deportistas hemos llevado a cabo encuentros mensuales conducidos por una psicóloga deportiva para hablar, debatir y compartir las etapas del deportista de élite. Siempre en la intimidad. En esos encuentros salían reflexiones muy interesantes, opiniones contrarias e ideas que podrían arrojar algo de luz a situaciones incomprensibles. También mucha frustración, porque siempre se repite la misma historia”.

Almudena Cid (39) es historia del deporte español y una referencia en el mundo de la gimnasia. Pero también es un ejemplo de que una carrera de éxito no garantiza que la vuelta a la realidad del deportista de élite sea un camino de rosas. Más si tenemos en cuenta que salvo en algunos casos cuyos deportes generan millones, hay determinadas disciplinas que son tan generosas con sus protagonistas y la bonanza desaparece sobre todo si ya no hay becas de por medio.

Hay algo muy doloroso para el deportista y es que, después de haberte sentido tremendamente competente y bueno en lo que haces, sientes que no eres nadie sin ser ya el que fuiste. Y es que una ya no es la que fue. Y es que una no puede vivir eternamente de lo que fue. Y aquí está lo que nos toca hacer: reinventarnos y reciclarnos”, explica Cid en un hilo publicado en su cuenta de Twitter en el que reflexiona sobre su propia experiencia personal y las piedras en el camino.

Yo personalmente puedo decir que hubo un momento en el que creí que se me antojaba imposible. Concretamente, 6 meses de mi vida. Al menos fue el tiempo en el que tenía el cuerpo metido en el hoyo. Todo salvo el dedo meñique, ese que dicen que está en peligro de extinción. Recuerdo a una madre de una gimnasta, compañera, que cuando me vio aparecer en El_Hormiguero como colaboradora me dijo: ¿No crees que haces el ridículo? No era una familia cercana a mí, pero lo suficiente como para incluso hacerme sentir que podría llevar algo de razón”, continúa la ex gimnasta.

'Algunos hacéis mucho daño'

Y es que Almudena Cid se ha visto sometida con demasiada frecuencia al dedo inquisidor de quienes sin mayor argumento que la ignorancia, la han atacado por buscarse la vida lejos de pabellones y multitudes. Le sucedió en su faceta de colaboradora en El Hormiguero, pero también en otras como la de actriz o escritora.

No os dais cuenta, pero algunos hacéis mucho daño. Los que sois, sabéis quiénes sois. Mi pensamiento de deportista imbatible dejó de existir cuando colgué mis punteras. Porque uno puede creérselo un tiempo, unos años, pero no para siempre. Y mucho menos cuando dejas el deporte y te das cuenta de todas las situaciones que has superado y que muchas de ellas no debieron ocurrir por falta de un sistema, por falta de empatía o por falta de profesionalidad. Por que sí, el deporte es política también, y hay quienes dirigen el deporte pensando que es de ellos y lo mueven a su antojo, dejando el respeto y la coherencia en su casa. Quizás ni allí los tengan”, argumenta la vitoriana.

Mis últimos 8 años los pasé peleada con el sistema. Estuve en los periódicos porque, sí, tuve que acudir a ellos para defender mi trabajo. Porque era comprometida, responsable, cumplidora y con los resultados suficientes para sentirme respetada. Eso que no me hacían sentir. Durante años aquello pasó factura. Aún hoy siento que lo que consigo no es suficiente, que siempre tengo que demostrar más, y tengo una constante sensación de necesidad de que me acepten. Aún sigo sintiendo rechazo”, añade.

'Creo haber encontrado mi lugar'

Afortunadamente, Almudena Cid asegura que ha encontrado su lugar a pesar de todas las adversidades. “No siempre uno descubre lo que quiere con facilidad, no siempre uno tiene los medios para perseguir su nueva ilusión, no siempre uno tiene la capacidad de renovarse, no siempre uno tiene el entorno idóneo, no siempre uno toma las mejores decisiones. Creo haber encontrado mi lugar. Y me tendré que enfrentar a lo que se vive en cada profesión, que es común en todas, pero sí hice un esfuerzo importante, con ayuda de los míos, para seguir caminando hacia mi elección”, comparte.

“Hoy he sentido que, mientras se crea un sistema óptimo y preventivo para el después del deportista, creo que ese punto aparentemente horrible que nos une a los ex deportistas es, al mismo tiempo, el punto en común que nos permite sentir que no estamos solos”, concluye Almudena Cid.

Fuente: AS.com >> lea el artículo original